Si tu pastor alemán no quiere comer pero sigue activo, bebe agua y se comporta casi normal, puedes observar de cerca un margen corto. Si además está decaído, vomita, tiene diarrea, dolor abdominal o rechaza también el agua, deja de ser una simple inapetencia y necesita valoración veterinaria.
En esta raza hay que fijarse mucho en el contexto: ejercicio reciente, estrés, fiebre, dolor, abdomen distendido o enfermedades digestivas. El no comer por sí solo orienta poco; lo importante es si el perro sigue animado o si la pérdida de apetito viene acompañada de otros signos de enfermedad.
Nivel orientativo de prioridad
Urgencia media: inapetencia aislada puede vigilarse poco tiempo; pasa a alta si hay dolor, vómitos, abdomen hinchado, apatía marcada o no bebe agua.