Si tu labrador vomita una sola vez, sigue activo y bebe agua con normalidad, a menudo puedes observarlo unas horas y controlar si repite. Si vomita varias veces, no retiene agua, está decaído o el abdomen se ve hinchado, la situación deja de ser de baja urgencia y necesita valoración veterinaria.
En labradores hay que prestar especial atención a la ingesta rápida de comida, basura o juguetes, porque esta raza es muy tragona y también puede presentar obstrucciones digestivas. El contexto importa más que el vómito aislado: frecuencia, aspecto, apetito, energía y dolor abdominal son las claves para decidir.
Nivel orientativo de prioridad
Urgencia media: vigila de cerca si ha sido un episodio aislado; sube a alta si hay repetición, apatía, dolor, abdomen distendido, sangre o incapacidad para beber.