Si tu carlino tose y además respira con esfuerzo, abre mucho la boca, hace ruido al inspirar o se agita incluso en reposo, la situación debe tomarse en serio. Los carlinos son braquicéfalos y toleran peor cualquier problema respiratorio, así que la dificultad para coger aire no es un síntoma para vigilar sin límites.
El calor, la excitación, los paseos intensos y el sobrepeso pueden destapar un problema que ya estaba ahí. Lo importante es diferenciar una tos aislada de un cuadro con esfuerzo respiratorio, lengua muy roja o azulada, decaimiento o incapacidad para recuperarse tras parar.
Nivel orientativo de prioridad
Urgencia alta: en un carlino la dificultad respiratoria merece atención rápida, especialmente si hay esfuerzo evidente, calor, jadeo exagerado, lengua azulada o empeoramiento progresivo.